Viento de la Sierra y Raíz de la Vega. Soy el granito de las Cumbres del Guadarrama, el fluir de mis cinco cuencas fluviales que calman la sed de la gran urbe y el horizonte de mis campiñas que se funden con la meseta. Durante siglos, he sido tu sustento silencioso, mientras mis dehesas desaparecían, mis valles se llenaban de ruido y mi tierra era olvidada tras los muros de cristal y cemento.
Hoy te hablo, y aunque parezco solo un cinturón de ciudades, soy una provincia de contrastes que lucha por respirar. Soy el frío que baja de Navacerrada y la vida que aún late en las Vegas del Tajo y el Tajuña. No me mires solo como una red de carreteras o un mapa de expansión; mírame como la tierra física que sostiene tu peso, el ecosistema que purifica tu aire y que hoy reclama tu honor para no ser devorada por el asfalto.
Desde la Sierra del Rincón hasta los campos del sur, ya hay quienes han decidido que este territorio no es solo un lugar de paso. Pero no cabalgamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de aquellos que labraron estas tierras cuando Madrid era solo un sueño de aldeas, los que cuidaron el ganado en mis puertos y ya han partido. Ellos ahora son el susurro en mis robledales y la fuerza en mis raíces; honramos su memoria protegiendo el suelo que ellos amaron.
Fui el refugio de reyes y labradores, y hoy te pido que seas el caballero que guarde el futuro de este paisaje compartido. Si me cuidas, yo seguiré siendo tu legado. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Madrid necesita?